El Ejecutivo Surfista 2 Capítulo 12 parte I

Saludos a todos. Despues de un viaje estimulante a Centroamérica y Margarita, he terminado este capítulo 12. Lo estoy publicando en 2 partes, ya que excedió el tamaño habitual, espero les guste. Les cuento que a través de el surfista y shaper Sergio Martins, he realizado contacto con la editorial Cognitio de Alejandro Ramos y Alejandro Toro. Estaremos lanzando El Ejecutivo Surfista en Marzo y este Junio El Ejecutivo Surfista 2, en su totalidad. Por ahora, disfruten de:

CAPITULO 12: LA RUEDA DE LA VIDA

“Vive, viaja, aventúrate, bendice, y no te arrepientas.”

Jack Kerouac

Road-Exec-Surf

El Gran Kahuna había acuatizado en la laguna Alvarado de Puerto Cortez, originalmente llamado Puerto de Caballos,  uno de los puertos más importantes de Honduras con un comercio internacional de  especial atractivo para los nuevos piratas del Caribe. Una lluvia ligera, refrescaba el calor de la noche. Vanessa se acerco al contador del pintoresco hidropuerto y pidió una cerveza Aguila fría. Eran estas las situaciones en donde la experimentada piloto sentía pasión por vivir. En sitios extraños, en medio de crisis, donde sus decisiones y acciones se agudizaban para lograr soluciones a problemas inesperados. Para Vanessa, sus pasajeros eran sus hijos, el Gran Kahuna era su amor, la aventura su pasión, y este puerto de piratas era su parque de juegos.

“Creo que lo mejor es esperar el amanecer y comenzar a revisar al Gran Kahuna,” dijo mientras tomaba un trago de la cerveza. “Jumali y yo iremos a la ciudad para buscar los repuestos. El Gran Kahuna necesita una válvula nueva del motor izquierdo, además unos cuantos remaches nuevos en el ala izquierda le vendrían bien.” Vanessa revisaba cada pulgada de la hidronave con entrega detectivesca.

“Del artista me ocupo yo. Así me asegurare de que no vuelva a tener otro episodio. Alexia y tú vayan a buscar al tal ejecutivo surfista. En el Puerto hay vehículos en alquiler, asegúrense que sea algo todo terreno, la vía es larga. Atraveserán territorio apache, tengan cautela.”

Vanessa cuando lo necesitaba asumía el control de  mando, sabia sacar el guerrero que tenía dentro en situaciones así, y por lo visto era capaz de proteger al artista en caso de que las cosas se volvieran difíciles.

José Angel sintió la emoción de poder volver a conectarse con la libertad del camino. Tendría la oportunidad de atravesar Centroamérica, y  estarían en la costa pacífica en menos de 7 horas. Era uno de esos momentos donde el viajero surfista se pone a vibrar. Equipar un nuevo vehículo para ir a explorar zonas desconocidas era en este momento parte de un propósito esencial. Atrás quedo el miedo, los negocios, los análisis de Jumali y su crisis existencial, solo quedaba el camino. Jose Angel estaba listo para transitar su propia historia. Frank Skylar estaba a menos de un día de camino. Pronto terminaría de honrar su contrato con Jumali. Cobraría sus honorarios y podría surfear olas perfectas hasta la saciedad. Las cosas no iban tan mal.

Jose Angel observaba a Jumali meditando pacíficamente al final del largo malecón de madera. No podía entender como una persona tan llena de amor por la vida, capaz de crear cuadros de singular belleza, podía estar en un conflicto tan profundo. ¿Cómo era posible que Jumali tuviese dentro a ese personaje tan oscuro? El Jumali oscuro – Jumalo – podía haber caído de wipeout en el Banco de Cortes, pero eso no significaba que estaba vencido. En algún otro momento tendría que encararlo. Jumali también lo tendría que hacer.

 “Como te sientes?” Preguntó Jose Angel al sentarse en el malecón. Sus piernas colgaban de la plataforma y se podía sentir todavía las brisas del Mar Caribe, con ese matiz pegajoso que se siente tan bien sobre la piel.

“Creo que bien”, respondió con una sonrisa, “pero pudiste ver lo que te decía aquella noche. Esa es mi pesadilla. Ahora lo entiendes? Ves ahora por lo que paso?” Comentaba Jumali con la serenidad de alguien que acepta un mal necesario.

“¿Sabes cuantas personas viven pesadillas a diario? Solo mira alrededor, todos nosotros tenemos que enfrentar nuestras pesadillas con mucho menos recursos del que tu posees.”

Jumali lo miró sorprendido

“¿Cómo es eso? ¿Dices que ésto es normal? ¿La gente puede dejar de conectarse con lo sublime, con amor, con lo que es real? ¿El miedo existe?”

“Asi es Jumali, es lo que significa ser humano. Y es precisamente el vivir y aprender de esos momentos lo que nos hace mejores. Creo que es el verdadero camino a la iluminación, entender que no somos perfectos. Cuéntame, ¿Qué significa para ti el encarar a ese demonio que tienes dentro?”

“Significa que debo enfrentar esto, pero con la única emoción que me llena, el amor. Es lo único que me va permitir volver a encontrarme con Sara. Aceptar mi propia demencia.” Dijo Jumali con lágrimas en los ojos.

Jose Angel rápidamente lo sacudió de esa estructura

“Tranquilo Bro! Ya estamos cerca de Frank Skylar en El Sunzal, buenas derechas, el surf va a estar magnifico. Todo va salir bien.”

El cielo comenzaba a reflejar los primeros rayos del alba. Pronto amanecería y era un buen momento para partir. Jumali sonrió y abrazó al joven surfista. Estaba comprendiendo con cada instante el valor de vivir sin apego. Sabía que el camino sería difícil, pero era algo que debía experimentar. Observaba a Jose Angel, Alexia, Vanessa, todas las personas que sufren, lloran y ríen y comprendió que había algo de lo eterno dentro de cada persona, y él podía en instantes de entrega total conectarse con cada uno de ellos. Por primera vez, no sabía si todo saldría bien, pero estaba tranquilo de que había conseguido un equipo de personas que realmente se estaban preocupando por él. Estaba recibiendo amor, y eso era importante.

sunrise-exec-surfer

Alexia llego con el vehículo y los mapas con una gigantesca sonrisa. “Estamos listos empacados y full de combustible. Falta que montes las tablas. Vámonos!” En tiempo record, Jose Angel montó los parales, la Gerry Lopez, y el longboard de Jumali, una MAD DOG de 9 pies, elaborado por el legendario shaper Bernie Crouch de Ponce Inlet, Florida. Juntos, se dirigieron con el amanecer rumbo a El Salvador atravesando el corazón de Centroamérica, en busca de El Ejecutivo Surfista.

Las planicies de la costa caribeña dieron lugar a suaves colinas, a lo lejos aparecerían los primeros centinelas de esta región tan llena de vida y color: Los Volcanes. Alexia navegaba, observando su mapa de GPS en su tableta Galaxy Note 10.1, daba órdenes a los cuáles Jose Angel seguía al pie de la letra. “Dale por aca, en la próxima sube a la derecha., sigue por esta carretera…”

José Angel bajó el vidrio del vehículo para sentir el aire de la mañana, la Range Rover que les fue asignada era el último modelo. Más que un vehículo de carga, era una experiencia en lujo. Equipado con todo lo necesario para una aventura todo terreno. La sonrisa permanente de Alexia indicaba que sabía a dónde iba. Escuchando el último tema de Green Day, disfrutaba el camino tanto como José Angel.

“Cuéntame tu ahora, amigo coach, que es lo que te tiene tan emocionado. Realmente disfrutas de estos viajes. No?” pregunto Alexia con curiosidad.

“Es difícil explicártelo mi niña, el camino es mi terapia, todo esto es sorprendente. Mira nada más los colores del amanecer. Son toda una vida de experiencias; y tú, se ve que disfrutas de tu trabajo como la representante del Jumali. ¿Siempre te apasionó el arte?”

Alexia miró a Jose Angel y suspiró, sentía que podía hablar con honestidad, sin tretas, sin las mentiras usuales del vendedor. El camino abría a nuevas experiencias y este coach surfista que tenía en frente era alguien a quien podía confiarle sus pensamientos, quizá el único en el mundo.

“Sabes, esto me entretiene, y tal parece que tengo el talento para vender. No me estresa cerrar negocios y Jumali me trata muy bien, pero desde pequeña he tenido una pasión muy grande por algo que me  mueve más allá del dinero.”

“Y eso es?” Sondeó Jose Angel socráticamente

“Bailar!”

Jose Angel se sorprendió de la vena artística que comenzaba a brotar de quien antes había juzgado como una vendedora de arte sin escrúpulos.

“Si, bailar.” enfatizó la bella consultora de arte, mientras replicaba pasos de baile con sus pies descalzos sobre el tablero de la Range Rover. “Me apasiona el baile en todas sus formas, su ritmo, su elegancia, me encantaría solo hacer eso, pero sabes, ahí no hay dinero. Mejor sigo sacándole más comisiones a los coleccionistas de arte, entonces algún día…”

Jose Angel introyectó. Había descubierto lo que en Life Coaching llaman una pasión directa con su acompañante habitual la creencia limitante.  No pudo evitar lo que seguía en pregunta a esta línea de conversación. “…y si tuvieras todo el tiempo y recursos para perseguir tu sueño más apasionante, ¿qué harías?”

Alexia disfrutó el efecto cautivante de la pregunta, realizada con tanta sinceridad y jovialidad, sus ojos pálidos azules se abrieron dejando brillar una luz interna de alegría euforia, energía. Se rió y con su gigantesca sonrisa respondió. “Una escuela! Un lugar con gente de todos lados que pudiese venir desde diferentes puntos del planeta a disfrutar de paz, baile, y meditación. Un centro rítmico de expresión!!” Alexia se sorprendió de su respuesta, estaba emocionada de haber conectado con su verdadera vocación. Tenía años que no soñaba en voz alta.

Siguieron por otra carretera, esta más angosta,  que subía la colina hacia una zona montañosa en el norte de Honduras. A lo lejos se veía un valle, siguieron por dos horas más hasta llegar a una zona de acantilados, ríos verde esmeralda y una vegetación exuberante , a lo lejos se vislumbraban las primeros volcanes que separaban esta región del océano pacifico.

Finalmente llegaron a un pequeño pueblo de calles empedradas, y casa coloniales de multicolores, la señal indicaba la llegada: Bienvenido a COPAN RUINAS.

Copan-Ruinas-exec-surf

Al entrar al valle decidieron detener el vehículo. Habían recorrido unos 500 kilómetros. Era un buen lugar para almorzar algo ligero y seguir el resto del trayecto. Alexia había investigado el lugar para reabastecerse de energía. Era un magnifico parque nacional ubicado en el corazón del valle de Copan. Constituye el punto donde el arte Maya había logrado máxima expresión. Una zona de templos, estatuas, parques y caminos, dentro de un mágico valle verde vibrando con energía incendiaria.

Alexia y Jose Angel caminaron bajo los árboles, admirando el paisaje. Observaron los diferentes relieves ricamente adornados en detalle en cada estatua. Eran  mucho más elaboradas que en otros centros Mayas como Tulum o Chichen Itza, este lugar había sido un centro de expresión artística.

Una rueda de 8 metros de altura los cautivó. Era una figura colosal en el medio de una plaza rodeada de templos a los 4 cuadrantes en el centro del valle. No era un calendario Maya sino una rueda de símbolos. Quizá la falta de una comunicación escrita hacía que los Mayas generasen estos símbolos para explicar los procesos del cambio. La rueda que estaban admirando en el medio del valle de Copan, representaba el ciclo del la vida. El centro sin embargo estaba destruido, un gigantesco hoyo quedaba de lo que antes fue una figura central, embates de años de erosión, fenómenos naturales y vandalismo.

Jose Angel recordó las palabras del Jumali en la playa de Rincon

“La rueda siempre gira…”

La rueda representaba los ciclos de la vida y como mantenerse en balance con los altos y bajos de nuestras existencias. En la parte superior estaba un rey maya, figura divina, sentado en un trono con toda clase de cetros, collares y coronas. Se veía feliz, completo, nada le faltaba, y luego, si seguías la dirección de las manecillas de un reloj, observabas que la figura se transformaba. Era el momento de felicidad plena, cuando todo sale bien.

En un segundo cuadrante, donde el reloj marcaría las 3pm, se veía la misma imagen pero cayendo, en estado de pánico. Ya el rey había perdido su corona y ahora caía a un vacío. Quizá era un acercamiento a representar lo que es la pérdida inesperada que todos pasamos en diferentes momentos de la vida.

Jose Angel le comento esto a Alexia. “Es una transición desde la felicidad hacia pérdida, la rueda gira en esta dirección. Fíjate que está alineada de oeste a este. Esta parte de la rueda apunta al ocaso.”

“Y mira la parte de abajo!” Mencionó Alexia alterada.

En la parte más baja de la rueda había una figura llena de sufrimiento. De ojos rojos y amarillos, siendo arrastrada por fuego y espinas. Jose Angel lo miró con detenimiento y no pudo sacudirse la impresión del choque al identificar la figura.  Estaba mirando la cara de Jumalo, al caer en Wipeout durante el sueño revelador, en el Banco de Cortes.

“Es la figura del sueño, Alexia! Esa imagen es igual al Jumali oscuro que enfrenté durante la pesadilla en el Gran Kahuna.”

Alexia lo miró desconcertada y agregó con propiedad. “Representa el sufrimiento. Pero como dice Jumali, la rueda siempre gira.”

Al mirar al cuarto cuadrante. Aquel que apuntaba al amanecer. La figura ahora estaba en otra posición. Mirando hacia arriba. Ya borradas las cicatrices del sufrimiento, el rey caído y sufrido ahora reflejaba un rostro lleno de paz, retomando su vida y su camino de nuevo hacia la felicidad.

“La esperanza…”dijo Jose Angel. “Y la rueda siempre gira…”

Los dos se quedaron contemplando esto en silencio. No había nada que decir. El camino los había llevado a un lugar donde las piedras les hablaban. Jose Angel se perdió de nuevo en los ojos de la joven consultora de arte. Solo sonrió y se dejo llevar por el único impulso lógico que podía manifestarse en estas latitudes.

Los dos se fusionaron en un beso de amor real. Largo, profundo, donde tiempo espacio, cuerpo y alma se funden con la naturaleza, los volcanes, los mares y las olas. Estaban en Centro de Centroamérica, y solo había por delante un camino limpio que recorrer. Esto era el inicio de toda una nueva forma de vida para Jose Angel. Tal como sucede siempre cuando el amor nos encuentra.

Solo les quedó contemplar en silencio, sin palabras podían sobrellevar el momento de incertidumbre que rodea las palabras luego de un primer beso. Jose Angel había comprendido el mensaje de la rueda. Todo por lo que había pasado era parte un proceso de crecimiento: el wipeout en Rincón, la pérdida de Microtech,  el Jumali oscuro Jumalo, todo estaba girando buscando ese lugar donde la experiencia se convierte en aprendizaje, y éste a su vez en transformación a una vida donde realmente se puede ser feliz. El camino lo estaba llevando a eso, pero todavía faltaba mucho que transitar. En ese momento, no existía pasado, solo el camino a recorrer, como en la ola, rodeado de experiencias y emociones, pero hacia adelante, en el tubo, con el ojo enfocado a la luz. Presente en el ahora. A lo lejos, olas perfectas reventaban en una punta de derecha, esperando ser corridas.

DSCN3883

Acerca de fernandocelis

LIFE COACH, Entrenador de Ventas Coroporativo, Conferencista Internacional en areas de Motivación, Iluminación y Liderazgo 2.0. No todo es trabajo, soy un amante del surf, el arte y el disfrute pleno de todo lo bueno que nos ofrece esta vida.
Esta entrada fue publicada en El Ejecutivo Surfista II -El Arte del camino, Life Coaching. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a El Ejecutivo Surfista 2 Capítulo 12 parte I

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s